Domingo 16 de noviembre
… ¿quién de vosotros […] no se sienta primero y calcula los gastos […]? (v. 28).
| La escritura de hoy: Lucas 14:25-35 | James Banks escribe: |
Los locales lo llaman «El camino a ninguna parte», pero su nombre oficial es Lakeview Drive. Es un tramo pintoresco de casi diez kilómetros, con vista al lago Fontana en el Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes, cerca de Bryson City, Carolina del Norte. Tras pasar un túnel de 360 metros de largo excavado en un lado de la montaña, el camino se detiene abruptamente. El gobierno gastó millones de dólares hasta que, por problemas ambientales descubiertos más tarde, el proyecto se abandonó.
Jesús, de oficio carpintero, relató una vez una parábola sobre calcular el costo de seguirlo. Preguntó: «¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?» (Lucas 14:28). Le sigue otra parábola sobre un rey que considera el costo de ir a la guerra, y plantea la misma idea. Al hablarles a «grandes multitudes [que] iban con él» (v. 25), Cristo quería que entendieran que había un costo para creer sinceramente en Él y seguirlo.
Seguir a Jesús tan solo por lo que puede hacer por nosotros es un «camino a ninguna parte». Pero seguirlo por Él, llevando nuestra «cruz», como lo describe en el v. 27, cambia todo. Hay que calcular el costo. Pero Él lo vale.
Reflexiona y ora
¿Qué te ha costado creer en Jesús y seguirlo? ¿Por qué nada vale más la pena que conocerlo y seguirlo de verdad?
Precioso Salvador, ¡nada se compara con conocerte y seguirte!
Lunes 17 de noviembre
La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra (v. 25).
| La escritura de hoy: Proverbios 12:21-28 | Marvin Williams escribe: |
¿Podrían ocho minutos cambiar la vida de alguien? En un mundo donde las conexiones significativas pueden ser raras, la autora Jancee Dunn propone aprovechar el poder de una llamada telefónica de ocho minutos. Cree que puede ayudarnos a conectar con familiares y amigos. Algunos estudios muestran que esas breves llamadas varias veces a la semana ayudan a reducir la depresión, la soledad y la ansiedad. Dunn cita a otros expertos que afirman que pequeños ajustes en las relaciones pueden mejorar profundamente nuestro bienestar y el de los demás.
Esto coincide con Proverbios 12:25: «La congoja en el corazón del hombre lo abate; mas la buena palabra lo alegra». Aquí, la congoja se refiere a la respuesta emocional ante una amenaza al bienestar. También puede generarse en el temor y la incertidumbre sobre el futuro. Las palabras alentadoras de los creyentes en Jesús pueden transformar la congoja de otros en alegría y guiar a la vida verdadera (v. 28), y proveer pautas para ayudar a elegir a los amigos (v. 26 ntv).
Preguntémosle a Dios quién podría necesitar una llamada con palabras de aliento de las Escrituras. Aunque breve, este sencillo acto de conexión quizá sea una chispa que Él use para alivianar la carga de alguien, iluminar su día, y brindar esperanza y consuelo.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes compartir con otros hoy palabras de esperanza en Cristo basadas en las Escrituras? ¿Por qué es vital compartirlas con los acongojados?
Jesús, ayúdame a transmitir esperanza.
Martes 18 de noviembre
… Si somos muertos con él, también viviremos con él (v. 11).
| La escritura de hoy: 2 Timoteo 2:8-13 | Monica La Rose escribe: |
El médico Christian Ntizimira sintió el llamamiento de Dios para brindar cuidados paliativos en áreas desfavorecidas de su país natal, Ruanda. Sus colegas solían pasar por alto el valor de dicho cuidado porque «esos pacientes ya se consideraban sin esperanza». Pero Ntizimira descubrió que, para los pacientes y sus familiares, su «presencia renovaba la esperanza cuando todo parecía perdido». Su trabajo se basaba en la convicción de que la muerte y la vida de Jesús pueden transformar cómo enfrentamos la muerte, porque «la muerte de Cristo es la fuente de la vida».
En 2 Timoteo, Pablo declaró cómo la realidad de que Jesús «quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio» (1:10) cambió su forma de entender el sufrimiento. Aunque estaba preso y enfrentando una posible ejecución (2:9), la resurrección de Cristo reafirmó su llamamiento: llevar a otros a la salvación en Cristo (v. 10). Porque «si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él» (vv. 11-12).
Morir con Jesús no se refiere a la muerte literal de los creyentes. En su carta a los romanos, Pablo explica que, tal como lo simboliza el bautismo, los creyentes están unidos con el Espíritu de Cristo en su vida de muerte y resurrección (Romanos 6:4-8).
Reflexiona y ora
¿Cuándo has sido un testigo inesperado de esperanza? ¿Cómo pueden los creyentes ser testigos de la resurrección de Cristo?
Dios, ayúdame a testificar de la esperanza en Jesús.
Miércoles 19 de noviembre
El Señor ha oído mi ruego; ha recibido el Señor mi oración (v. 9).
| La escritura de hoy: Salmo 6:4-10 | Leslie Koh escribe: |
El proyecto independiente no estaba yendo bien. Los clientes estaban demandando lo que parecía imposible, y yo estaba estresado y desanimado. Mi primera reacción fue simplemente abandonar el trabajo, lo que significaría no recibir pago por lo que ya había hecho, además de eliminar la posibilidad de futuros proyectos con ellos. Entonces, pensé: ¿Ya he orado a Dios?
Golpeándome mentalmente la frente, ¡me di cuenta de que había olvidado pedirle ayuda a Dios! Así que, oré... y de inmediato me sentí mejor. Nada había cambiado: el proyecto seguía siendo desafiante, pero me inundó la paz. Ahora sabía que podía descansar en Dios: haría lo que pudiera y dejaría el resultado en sus manos.
Quizá David se sintió igual cuando le entregó sus temores y preocupaciones a Dios. En el Salmo 6, comienza describiendo su angustia al ser perseguido por sus enemigos (vv. 3, 7). Pero al seguir acudiendo a Dios por ayuda, se tranquilizó: «el Señor ha oído mi ruego; ha recibido el Señor mi oración» (v. 9).
Esa verdad llegó con la esperanza de que sería liberado, cuando y como Dios lo determinara (v. 10). La oración no es una técnica para sentirse bien, sino una conexión directa con el Omnisciente y Todopoderoso que nos ayudará en su tiempo y a su manera. ¿Te sientes deprimido y desanimado? Solamente ora; Dios oye.
Reflexiona y ora
¿Qué problemas o preocupaciones estás enfrentando ahora? ¿Cómo puedes recordar seguir presentando esas situaciones ante Dios?
Dios, gracias por oírme y ayudarme.
Jueves 20 de noviembre
… cada cual […] que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura… (v. 3).
| La escritura de hoy: Romanos 12:3-8 | Elisa Morgan escribe: |
¿A veces te consideras un fraude? ¡No eres el único! A finales de la década de 1970, dos investigadores identificaron el «síndrome del impostor» como la condición de dudar de los talentos o capacidades personales y considerarse un fraude. Incluso personas exitosas y brillantes luchan con la sensación de incapacidad, preocupándose de que si alguien espiara detrás de la cortina de sus vidas, vería cuánto desconocen.
Pablo exhorta a la iglesia en Roma del primer siglo a ser humilde: «que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura» (Romanos 12:3). Es importante no sobrevalorar nuestras habilidades, pero cuando dudamos de nuestra valía, vamos demasiado lejos y despreciamos los talentos que Dios ha dado a otros para servirlo. Pensar de nosotros mismos «con cordura» es valorar de manera sensata y realista lo que ofrecemos. Pablo nos insta a no vacilar, sino abrazar quiénes somos «conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno». Así se edifica el cuerpo de creyentes de Dios (vv. 4-8).
En lugar de desvalorizar nuestras ofrendas con el síndrome del impostor, valoremos los dones de Dios en nosotros. Al aceptar con gratitud su gracia, no nos consideramos ni mucho ni poco. Y así, agradamos a nuestro Padre y edificamos el cuerpo de Cristo.
Reflexiona y ora
¿Dónde luchas con el síndrome del impostor? ¿Cómo puede Dios darte fe para triunfar?
Dios, ayúdame a verme como tú me ves.
Viernes 21 de noviembre
No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda (v. 3).
| La escritura de hoy: Salmo 121 | Nancy Gavilanes escribe: |
Dos pilotos se durmieron durante su vuelo sobre Indonesia. Aunque el comandante tenía permiso para dormir una vez que el avión alcanzara la altitud de crucero, se despertó y descubrió que su copiloto también se había quedado dormido. Ambos estuvieron dormidos durante una media hora con más de 150 pasajeros y tripulantes a bordo, y a casi 11.000 metros de altitud. El avión se había desviado de su curso, pero aun así, llegó a su destino de manera segura.
Los pilotos humanos pueden dormirse en pleno vuelo, pero podemos estar seguros de que Dios nunca se duerme.
Este es el consuelo que nos ofrece el Salmo 121. En ocho versículos, se nos recuerda que Dios es omnisciente: conoce todo de nuestras vidas; es omnipresente: está presente durante todo nuestro día; y omnipotente: nos protege con todo su poder. El salmista declara que nuestra ayuda viene de Dios (v. 2). Él es nuestro protector y sombra (v. 5), y nos guarda de todo mal, preservando nuestra alma (v. 7).
Dios nunca se cansa: «No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda» (v. 3). Y concluye: «El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre» (v. 8).
Cuando nos preguntemos si Dios se ha olvidado de nosotros, tengamos la certeza de que Él está al volante; siempre despierto y cuidándonos.
Reflexiona y ora
¿Por qué a veces pareciera que Dios está dormido? ¿Cómo te consuela saber que siempre está alerta y consciente de lo que estás experimentando?
Dios todopoderoso, gracias por cuidarme siempre.
Sábado 22 de noviembre
… María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos… (v. 3).
| La escritura de hoy: Juan 12:1-8 | Sheridan Voysey escribe: |
Mi padre vio a mi madre por primera vez en una fiesta en Londres. Luego se coló en una segunda fiesta y organizó una tercera, solo para volver a verla. Finalmente, la invitó a dar un paseo, recogiéndola en su viejo Rover sedán, su posesión más preciada.
Mamá y papá se hicieron novios, pero había un problema. Mamá estaba a punto de mudarse a Perú para convertirse en misionera. Papá la llevó al aeropuerto, y cinco meses después, fue a Perú para proponerle matrimonio. ¿Y la mejor parte de la historia? Vendió su amado Rover para pagar el boleto de avión.
Si le hubieras preguntado a María, la hermana de Marta y Lázaro, cuál era su posesión más preciada, te habría mostrado un hermoso frasco de «perfume […] de mucho precio» (Juan 12:3). Y si hubieses estado en la fiesta que las hermanas prepararon para Jesús (v. 2) y observado cómo lo derramó sobre los pies de Él, habrías sabido cuánto significaba Cristo para ella. Él era así de precioso, así de valioso.
Para mi madre, que papá vendiera su auto no se trataba solo de un pasaje, sino de una señal de cuánto la valoraba. Y lo hecho por María también tenía un significado más profundo: estaba preparando a Jesús para su sepultura (v. 7). Cuando sacrificamos para Dios lo que más valoramos, participamos de su obra redentora a nuestro favor.
Reflexiona y ora
¿Qué tesoro entregarías por Dios? ¿Cómo te sentirías si hubieses sido María cuando Jesús le reveló el significado más profundo de sus acciones?
Jesús, eres lo más valioso para mí.
Domingo 23 de noviembre
… Jesús […] le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo… (v. 19).
| La escritura de hoy: Marcos 5:1-6, 12-13, 18-20 | Mike Wittmer escribe: |
Mario, de veintiocho años, era adicto al crack y al alcohol, y fue encarcelado por robo. En su sentencia, el juez dijo que era «un desperdicio de vida humana». Tristemente, él estuvo de acuerdo. A mitad de su condena, vio un anuncio para un concurso de periodismo. Le interesó y se inscribió en una universidad cercana en la que, después de su liberación, terminó su maestría en periodismo. Ahora escribe para The New York Times. ¡Ya no es un desperdicio!
La vida del endemoniado que vivía en los sepulcros parecía un desperdicio para los que lo conocían. Sus vecinos lo encadenaban para protegerse ellos y a él, pero «las cadenas [eran] hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos» (Marcos 5:4). Luego volvía a los sepulcros donde «de día y de noche, andaba dando voces […] e hiriéndose con piedras» (v. 5).
Jesús echó fuera los demonios y reinsertó al hombre en la sociedad. La gente estaba asombrada de verlo «sentado, vestido y en su juicio cabal» (v. 15). Agradecido, quería irse con Cristo, pero Él no se lo permitió, sino le dijo: «Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti» (v. 19).
La misión de ese hombre es nuestra misión. Contémosles a otros de Cristo. Por Él, ninguna vida es un desperdicio.
Reflexiona y ora
¿De qué te ha salvado Jesús? ¿Dónde estarías sin Él?
Padre, gracias por lo que valgo en ti.